sábado, 24 de diciembre de 2011

<< Un Agujero Negro extinguirá la Tierra>>


Desde la puesta en marcha del LHC (en inglés Large Hadron Colider,  gran colisionador de Hadrones), se han podido leer frases como este título en periódicos con cierto renombre y en cientos de artículos de internet. “El fin del Mundo es Miércoles” del diario crónica.com o “El laboratorio LHC tiene un 75% de probabilidad de extinguir la tierra” del diario nacional ADN son algunos de los ejemplos que ponen de manifiesto el poco rigor científico y la falta de profesionalidad de los periodistas que escriben estas noticias. Puedes terminar de leer este artículo y estar tranquilo, el fin del mundo no llegará a causa de las investigaciones del LHC.
Seguramente haya algunas preguntas que te pasen por la cabeza como: ¿Qué es un colisionador de Hadrones? ¿Para qué se utiliza? ¿Qué es un Hadrón? ¿Qué están buscando con eso? Bien, vayamos por partes…

EL LHC del CERN, la organización europea para la investigación nuclear (del francés Conseil Européen pour la Recherche Nucléaire), es el acelerador de partículas más grande del mundo. Es un túnel subterráneo situado en Ginebra que tiene un diámetro de 8 Km y una longitud de 27 Km. Dentro de él y gracias a los imanes superconductores se aceleran las partículas al 99.999999% de la velocidad de la luz y se las obliga a colisionar en las zonas donde están instalados los detectores. En estas colisiones se pueden detectar las partículas elementales e indivisibles de la materia. Os las presento:

Esquema de las partículas elementales indivisibles

Partículas Elementales: Son los constituyentes básicos del universo. No pueden dividirse en partes más pequeñas. (Las que aparecen dentro del círculo negro).
Partículas Materiales: Poseen la “carga” para que actúe sobre ella la interacción correspondiente a cada tipo de carga. Se dividen en  Leptones y Quarks.
-Leptones: Son partículas muy ligeras. Algunas están cargadas de energía. El leptón más conocido es el Electrón.
-Quarks: Se combinan en grupos de tres para formar Hadrones. Los Protones y Neutrones, que forman los núcleos atómicos, son los Hadrones más conocidos. 
Partículas Portadoras: También llamadas Bosones, son las que transmiten las fuerzas básicas del universo: La interacción fuerte (Gluones), la interacción débil (Bosones W y Bosones Z), el electromagnetismo (Fotones) y la gravedad.
Boson de Higgs: También llamado “La Partícula Divina” es el objeto de las investigaciones en el LHC, el cual se predice en el Modelo Estándar de la física de partículas pero no se ha detectado aún. De descubrirse su existencia, sería el encargado de dotar de masa a las partículas.

¿Por qué se aceleran tanto los Hadrones? El objeto de acelerar los hadrones (en la mayoría de los casos son protones de Hidrógeno) a una velocidad muy cercana a la de la luz es conseguir que ganen energía. La teoría cuántica nos dice que cuanto menor sea el objeto que se estudia, más energía hace falta para verlo. Y la unidad de energía es el electronvoltio. Un electronvoltio (eV) es la energía que ganará un electrón que pase del polo negativo al polo positivo de una pila de 1 Voltio. Así tenemos que:

-          KeV : mil electronvoltios (K de Kilo)
-          MeV : un millón de electronvoltios (M de Mega)
-          GeV : mil millones de electronvoltios (G de Giga)
-          TeV : un billón de electronvoltios (T de Tera)

La energía que hace falta para “ver” un átomo de 10^-9 metros (10 elevado a menos 9) de tamaño es de 1 eV. Para un núcleo atómico de 10^-14 m. hace falta 1 MeV. Para un neutrón o un protón (10^-16 m) 1 GeV. Y para poder ver o descubrir El Bosón de Higgs, con un tamaño de 10^-20 m, se predice que hacen falta unos 10 TeV, energía suficiente para el LHC que tiene una potencia máxima de 14 TeV.


 
  Imagen del interior del túnel del LHC

Y ahora que casi eres un experto en aceleradores de partículas y en física cuántica te preguntarás: ¿qué tiene que ver todo esto con los agujeros negros? Pues que es cierto que en el LHC se podrían crear agujeros negros pequeñísimos. De hecho si se llegara a producir algún micro-agujero negro los físicos quedarían fascinados ya que esta sería la primera evidencia experimental que apoyaría la llamada "teoría del todo", más conocida como Teoría de Cuerdas.

Pero, ¿qué sucedería si se generara un agujero negro en el interior del LHC? ¿Se tragaría la tierra? La respuesta es: “no sucedería demasiado”. Lo más probable es que se desintegrara sin más al instante. Pero aún cuando el agujero negro sobreviviera por más de una fracción de segundo (lo cual es muy improbable), es casi seguro que saldría disparado a una velocidad cercana a la de la luz hacia el espacio debido a su ínfimo tamaño (menor que una milésima parte de un protón) y a su masa (aprox. de 100 protones). Desde la perspectiva de algo tan pequeño, los átomos que conforman la roca "sólida" son casi enteramente espacio vacío: el vasto espacio entre los núcleos atómicos y los electrones que los orbitan. De modo que un agujero negro microscópico podría atravesar el centro de la Tierra y salir por el otro lado sin causar daño alguno.

¿Cómo pueden estar tan seguros los científicos (y yo) de que esto es así? Gracias a los rayos cósmicos. Miles de veces al día, rayos cósmicos de alta energía colisionan contra las moléculas del aire de la atmósfera terrestre con una energía, al menos, 20 veces mayor que las colisiones más poderosas que pueda producir el LHC. En consecuencia, si este nuevo acelerador pudiese crear agujeros negros que devoraran la Tierra, los rayos cósmicos ya lo hubieran hecho miles de millones de veces a lo largo de la historia de la Tierra.







domingo, 23 de octubre de 2011

<< Distancias Astronómicas >>


Hace tan sólo un siglo, los científicos y astrónomos miraban el cielo pensando que todas las estrellas que veían pertenecían a la Vía Láctea, o sea, que el universo estaba formado sólo por la Vía Láctea y a su alrededor existía un oscuro e inmenso vacío. Tanto era así que la Vía Láctea también era conocida como “Nuestro Universo Isla”, hasta que en 1924, el gran astrónomo Edwin Hubble demostró mediante sus observaciones que cada puntito que se veía en el cielo no era una estrella, sino una galaxia.

Al fin y al cabo, tampoco era tan descabellado pensar que todo lo que veíamos pertenecía a la Vía Láctea, ya que nuestro cerebro no está preparado para entender distancias tan grandes que se nos escapan a nuestra imaginación.

Hagamos un pequeño esfuerzo. En la tierra, medimos las distancias en Kilómetros: Para llegar a mi trabajo tengo que recorrer 30 km en mi coche cuyo cuentakilómetros marca unos 200.000 km. Cuando salgo a entrenar suelo correr unos 7 km, y tengo amigos que han corrido maratones, o sea, 42 km. Todas las distancias son “cercanas” a nosotros, nos podemos hacer más o menos a la idea.  

En el espacio estas distancias son ínfimas, se necesita otra unidad de medida: los “años-luz”. Un año-luz es la distancia que recorre la luz durante un año, o sea, casi 9,5 billones de kilómetros. Pensemos en años-luz…

- La Vía Láctea -

Estamos a 25.000 años-luz del centro de nuestra galaxia, que tiene un diámetro de unos 100.000 años-luz.

 - Andrómeda -

Nuestra galaxia vecina más cercana, Andrómeda, tiene un tamaño superior a 200.000 años-luz, el doble de nuestra galaxia.

- Galaxia M87 -

La imagen de la galaxia elíptica M87 en comparación con Andrómeda y la Vía Láctea nos muestra la gran diferencia de tamaño.

 - Galaxia IC 1011 -

La gigantesca galaxia, IC-1011 mide 6 millones de años-luz, es la más grande que se conoce.

El primer puntito de la izquierda era nuestra Vía Láctea y, dentro de éste mínimo puntito está nuestro pequeño Sol. Orbitando alrededor de él, nuestro planeta Tierra, que nos parece tan grande, es 100 veces más pequeño. ¿Y si lo comparamos con los 1.76 m. que mido yo? Realmente, impresiona.

jueves, 23 de junio de 2011

Entre Tarzán y Los Ángeles

Se estima que hay unos 200.000 Millones de galaxias en el universo conocido y, en concreto en la Vía Láctea, nuestra galaxia, existen cientos de miles de millones de estrellas. Teniendo en cuenta que gran parte de las mismas tienen planetas orbitando a su alrededor casi sería una locura decir que estamos solos en el universo. Haciendo una simple multiplicación 200.000.000.000 x 100.000.000.000 (probad a meter esto en la calculadora...) las probabilidades de que existan civilizaciones inteligentes parecen alentadoras. Pero... ¿Qué posibilidades hay de encontrar una civilización inteligente que esté <<a nuestro nivel de desarrollo>>
Repasemos la historia de la tierra. Comparemos los 4.600 millones de años de nuestro planeta con la altura del edificio Empire State. A esa escala, los millones de años de existencia de los humanos serían una regla de 30 cm, puesta en vertical en la cima del edificio. Si encima de ésta ponemos una moneda, representaría los 10.000 años de nuestra civilización. Ahora pegamos en la moneda un sello de correos. Su grosor equivale a la longitud del tiempo desde que los humanos hemos desarrollado la ciencia (unos 400 años).

Quizá el universo esté repleto de civilizaciones inteligentes ¿pero cuántas están en la misma fase de desarrollo que nosotros? ¿Cuántas estarían en esa fase de "sello de correos" para que nos pudieramos comunicar?


Especies más desarrolladas nos podrían ver como a simios o insectos, quizá incluso nos podrían estar estudiando como los antropólogos a los primates. Especies más jóvenes no habrían desarrollado todavía la tecnología suficiente para poder comunicarse con nosotros.


Las probabilidades de entrar en contacto con una civilización extraterrestre se reducen drásticamente ya que tendríamos que localizar una que esté a nuestro nivel de desarrollo, en algún lugar entre "Tarzán" y "los Ángeles".



                                           Edificio Empire State, en Los Ángeles.